Los políticos no tienen derecho a jugar
con la vida de los ciudadanos
Tenía que pasar tarde o temprano. Es normal, que cuando alguien juega de forma inconsciente con fuego, termine quemándose, pero es mucho peor que en ese macabro juego, al final, acabe quemando a otro, víctima inocente de su inconsciente proceder.
Hace ya tiempo que vengo diciendo que Catalunya, y su nacional-catolicismo- liberal, se han propuesto ir en cabeza de los recortes en el Estado español, como si de una carrera se tratara, para demostrar que autonomía es la más inútil de todas, ¡y por todos los diablos!, que el Sr. Más está demostrando que va sobrado en este aspecto.
Cualquier persona con dos dedos de cabeza, sabe que hacer recortes en el sector de Sanidad es un tema muy delicado y no puede hacerse a la ligera, y mucho menos, sin consultar previamente con los profesionales de este campo, para saber en qué condiciones se está, y hasta qué punto, o por dónde se puede recortar, porque de lo contrario, ocurre lo que ya ha ocurrido: se mueren los pacientes, y la pregunta del millón, es ¿hay responsabilidad política en la muerte de este paciente?
El pasado 29 de Septiembre, a las 22,00 horas, fallecía una señora en el Hospital de Sant Pau de Barcelona, porque – debido a los recortes – no había ni médico para poder operarla, ni ambulancia para transportarla al Hospital Clínic, si bien, tampoco había seguridad de que en este hospital pudieran operarla. Ingresada a la 1,00 del mediodía, la paciente murió a las 22,00, sin siquiera haber sido pasada a un box.
Hasta aquí los hechos. Pero, ¿quién es el culpable? El Hospital de Sant Pau está aplicando unos duros recortes y ha presentado un plan que afecta a más de 1.500 trabajadores, y un 66 % del servicio de radiología, que era el que precisaba la fallecida. Los trabajadores del sector han salido a la calle, y siguen saliendo para protestar por los recortes en Sanidad, avisando del peligro que se corre, por lo que no se les puede culpar a ellos, pero los políticos son unos especialistas en escurrir el bulto, quitarse los problemas de encima, y a bien seguro no admitirán culpabilidad alguna en éste ni en ningún otro caso. Porque el problema ya no es este caso, sino los cientos de casos que pueden darse, y de los cuales nunca nos enteraremos, porque se deben al retraso en la lista de espera para hacerse una analítica, o hacerse unas radiografías, o un TAC, o una endoscopia, o la visita a un especialista…
¿Cuántos han de morir, para demostrar a una clase política vacía de ideas y de sensibilidad, ausente de moral y sin principios éticos, que no son quién para jugar con la vida de los ciudadanos? ¿Qué estos recortes pueden llegar al homicidio por imprudencia y por abuso en el ejercicio del poder? ¿Tan difícil es subir los impuestos a los ricos y a los que más ganan, como hacen en todos los países civilizados?
Y después, cuando con justa indignación, salgamos a protestar a la calle, ese impresentable de Himmler de pacotilla con olor a naftalina, llamado Felip Puig, nos soltará a su jauría de perros amaestrados para que aprendamos a respetar la democracia que tan dignamente ellos representan.
No será porque no les han avisado, no
Tenía que pasar tarde o temprano,
que el jugar temerario con la muerte
atentado es el hacello a otro humano
pues que jamás se da la buena suerte
y es de lo más mezquino y más villano
que sea siempre el abuso del más fuerte
el causante de muertes inocentes
por maneras de actuar poco decentes.
No es de justos ni de nobles recortar
todo lo que a salud y vida afecte
pues que luego se ha de haber de soportar
lo que sea porque a tiempo no detecte
un mal que pudiera la vida acortar,
que si el dinero la salud infecta,
tírese todo el oro a la basura
y con él muera el que hace tal usura.
¿Habrá agora quienes quieran responder
ante estas muertes tan irresponsables?
¿O bien al contrario querrán esconder
sus formas de actuación tan miserables
pues que a ellos no venía a corresponder
el ser directamente responsables
de los hospitales y operaciones,
pues que estos ya tenían instrucciones?
Es bien seguro que algo parecido
dirán por quitarse responsabilidad,
pero no importa a quien haya perecido
si murió por no haber disponibilidad,
por ser pobre, y no ser del Partido,
o quizá pudo ser la incapacidad
de mezquinos y lerdos gobernantes
que no aman la vida de sus votantes.
¿Cuántos ciudadanos (pobres) morirán
por mor de la economía de mercado?
