A nuestros obispos se les ve la patita enseguida
Nuestro querido Obispado ya ha comenzado por su cuenta la campaña de elecciones, y dándolas ya por ganadas, como de costumbre son imparciales y dan libertad de voto a sus seguidores, diciendo que tienen que votar a un determinado partido con un programa que coincida exactamente con los deseos de su Conferencia Episcopal. En un primer documento aprobado por su Comisión Permanente, en el que los obispos transmiten sus orientaciones a los católicos para ayudarles en el ejercicio responsable de votar, llaman la atención sobre el peligro de votar determinadas opciones que no tutelan adecuadamente el derecho fundamental a la vida y la muerte natural, ni reconocen el matrimonio en su ser propio y específico. Para decirlo claramente, que piden que se vote al PP, pero sin nombrarlo. Como se puede ver, ¡totalmente imparciales!
Y como no han perdido su costumbre de dar órdenes, de mandar y de meterse donde no tienen por qué hacerlo, ya han preparado una lista de leyes que deben de ser reformadas urgentemente bajo pena de excomunión o de condena eterna al infierno de las almas de los componentes del próximo gobierno, que de seguro será católico, apostólico, romano, y muy pío.
Por ello, la Conferencia Episcopal considera que deberán de ser reformadas o abolidas, leyes como la del aborto, la del matrimonio homosexual, la muerte asistida, y la del divorcio, pues el matrimonio ha de ser estable y no puede quedar a la libre voluntad de las partes, menos aún a una de las partes, sino que es una cadena perpetua por imposición divina, o porque les da la gana a ellos, que viene a ser más o menos lo mismo.
Igualmente, como no hay manera de que entiendan lo que es un Estado laico, reclaman una “regulación más adecuada” para garantizar la enseñanza de la religión y moral católica en la escuela estatal, ya que por lo visto, la única moral válida es la de ellos, que tan bien se encargan de impartir con el ejemplo.
Y como les gusta opinar sobre todo, también lo han hecho sobre ETA, advirtiendo que una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer a una organización terrorista como representante político de ningún sector. Seguro que esto, o algo muy similar, ya se lo han oído decir a alguien que todos sabemos.
Escribiendo en las vallas y paredes, ¡ja! Y luego critican
La Feria ya ha comenzado
nuestro querido Obispero,
pues como buen cancerbero
por sus almas ha rezado
y habiendo sido escuchado
por el Espíritu Santo,
quiere secar nuestro llanto
y que actuemos cual devoto
al depositar el voto,
votando a quien quieren tanto.
Por eso ven adecuado
que se vote a las derechas
pues tienen las cuentas hechas,
y que el voto sea negado
a todo el que haya votado
contra el derecho a la vida
como es por ellos creída,
pues que niegan el derecho
que nosotros seamos de hecho
los dueños de nuestra vida.
Y si de familia hablamos,
aquí ya es todo sagrado
y ni puede ser nombrado
pues que ya nos condenamos
el día que nos casamos,
que al ser sacramento santo
no puede darse quebranto,
siendo por toda la vida
aunque se tenga querida,
que eso ha perdón confesando.
Y solo hay un matrimonio,
que es el que siempre se ha dado
y es el que Dios ha mandado,
lo demás es un binomio
unido por el demonio,
que indica que no hay decencia
y mucha concupiscencia,
pues no hay moral religiosa
y se ha vuelto muy viciosa
la gente en su independencia.
Por todo eso la religión
debe de ser enseñada
de forma que sea obligada,
y teniendo su evaluación
sin que haya diferenciación
con otras asignaturas,
que no porque sean más duras
importan más en la vida,
que al final de la partida
progresan los caraduras.
Tenemos el Obispero más retrógrado de Europa.
¿Se democratizará alguna vez la estructura de esta secta?