Mochileros y pedigüeños invaden zonas valladas
Que entre aquestos mochileros
que vienen aquí y se quedan,
todos ellos estrangeros,
que viven de lo que puedan
afanar a compañeros,
o pidiendo a quien enredan,
haylos harto indeseables
incívicos e insociables.
Es cosa asaz conocida
y por todos aguantada
con paciencia indefinida,
pues te dejan su cagada
en zona asaz concurrida
sin que nadie diga nada,
pues son gentes liberales
que actúan cual animales.
Nada les es prohibido,
ante nada se detienen,
pues todo les es permitido
y tranquilos van y vienen,
que ninguno es detenido
aunque la guardia los vieren
y si la atención les llamas
te honran con duras soflamas.
Nuestra Guardia Urbana nos multa a nosotros,
pero permite lo no permisible a los que
NO PUEDEN PAGAR
Si el vuestro comportamiento
fuese al dellos parecido,
no pasaría un momento
que seríais detenido,
y sin mucho miramiento
al Juzgado conducido,
donde seríais multado
tal y como está mandado.
Mas de corso han la patente.
En medio la calle beben
alcohol, teniendo presente
que es prohibido y no deben,
pues nadie les hace frente
y ansí en la calle desbeben
mostrando a la luz del día
su pobre y mísera vía.
Esta semana pasada,
tras diez días trabajando,
la hierba fue colocada
en la plaza, y vallando,
por que no fuera pisada
y se fuese estropeando
antes de haber enraizado
y en la tierra haber cuajado.
Aquí tenemos a nuestros buenos muchachos
haciendo sus necesidades y disfrutando de
la hierba recién plantada y vallada.

Justo, al día siguiente
ya había sido ocupado
el recinto de repente;
la valla habían tirado
y de forma displicente
un grupo déstos tumbado
a su placer disfrutaban,
bebían y orinaban.
Tal ocurrió al mediodía.
Llamé a la Guardia Urbana,
que a ellos les corresponde
frenar acción tan insana;
atendido en forma fría
se me pasó la mañana,
que ni una patrulla vino
ni un motorista devino.
He aquí el trabajo principal de nuestra
Guardia Urbana: RECAUDAR Y ROBAR
Ya más de una hora pasada,
y ya bastante enfadado,
volví a hacer nueva llamada;
agora un mal educado,
déstos que no siendo nada
piensan que a todo han llegado,
díjome que no venían
pues otras cosas tenían.
Yo después, y ya pensando,
me di cuenta de dos fallos;
uno, que estaban cambiando
de turno y no quieren callos,
y otro era su dedicando:
recaudadores de fallos.
No hacen una función social,
el recaudar es esencial.
La grúa municipal, un negocio redondo. ¿De quién?
Trújome una grande atención
saber al día siguiente
de otros que hicieron la intinción
que yo probé inútilmente,
con la misma satisfacción
y ese quehacer diligente
propio a nuestra Guardia Urbana
haciendo el que les da la gana.
Coche patrulla de la Guardia Urbana
aparcado en zona prohibida por giro
de autobús. Los agentes se estaban
tomando “algo” en el restaurante
“Salamanca” en la Barceloneta.
Esto ocurre a diario llegando a
haber hasta seis, o siete coches
aparcados en zona azul, o en el
Paseo Marítimo.

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