Uno se pregunta en ocasiones si puede haber gente, y recalco la
palabra gente, que sean capaces de poner precio a la vida de un ser humano, no de uno
determinado, sino de cualquiera de los que conviven a diario con ella, para poder
tomar una decisión de tipo económico y enmascaradamente política, que atañe – y
en forma muy peligrosa – a las vidas de esos ciudadanos. No me puedo imaginar a
una persona normal capaz de hacer tamaña barbaridad, sino a un engendro frío,
calculador, y sin más sentimientos que aquellos que revierten sobre sí mismo,
alguien que sólo se ama a sí mismo, cicatero, narcisista, y sobre todo
ambicioso sin límites ni reglas que respetar, con tal de conseguir sus fines.
Creo estar
definiendo a la Presidenta de la
comunidad de Castilla- La Mancha, y la más que polémica decisión de cerrar por la noche el servicio de
urgencias en 21 pueblos “con población
muy pequeña” y que “todos ellos
tienen a 15 minutos el servicio más próximo”. Con tal medida espera
ahorrar un millón de euros, menos de la mitad de lo que vale su casa.
María Dolores (de) Cospedal siempre ha tenido fama de
mentirosa, ésta es otra más, con la diferencia de que está poniendo vidas en
peligro. Los 21 pueblos “con población
muy pequeña” suman 100.000 habitantes, lo que da una media de más de 4.500
habitantes por pueblo. Las distancias
hasta los puntos más cercanos para poder ser asistidos oscilan entre los 27
minutos y los 52 minutos en coche propio (algo que todos los vecinos no
tienen), cuando el máximo para una
atención urgente es de 30 minutos. La señora Presidente pretende que no
haya partos por la noche, ni infartos de miocardio, ni accidentes de tráfico o
hipoglucemias nocturnas, ni otras patologías
que suelen ser más frecuentes durante la noche, como las crisis de asma y
de laringitis aguda, los ictus, los edemas de pulmón, y otros, porque en caso de darse, lo más probable es
que llegasen tarde para salvar la vida del enfermo. Tampoco ha tenido en
cuenta que una gran parte de la
población de estos pueblos es gente mayor, sin medios de transporte, que viven
de una pensión, y más propensos a estas enfermedades, y que como decía una
vecina de Honrubia que tuvo suerte y llegó a tiempo, “luego para volver a mi
pueblo me tuve que coger un taxi”.
Hasta los
concejales del PP han dimitido, pero es igual,
las protestas
por sí solas no frenan la ambición
Este sistema de destrucción de la Sanidad Pública para hacer ver
que no funciona y que es mejor la Sanidad Privada, y así ir privatizando para
sus propios bolsillos (el marido de Cospedal es accionista y gestor de Capio, la
mayor empresa de sanidad privada que ya está gestionando hospitales en
Valencia, Madrid y Castilla – La Mancha) lo
que a nosotros nos ha costado tanto llegar a mantener no es ni lícito ni ético.
Primero, porque pone en peligro vidas humanas sin necesidad de ello. Segundo,
porque atenta contra el principio del derecho a la sanidad pública y gratuita.
Y tercero, porque existen otros medios para ahorrar la cantidad que logra
restringir.
Sencillamente,
es más caro el proceso de privatizar
gestiones que pueden hacer los hospitales públicos pasándolas a los
hospitales privados y además no se pierde calidad. Se puede ahorrar en personal administrativo (cargos políticos) que
no hacen otra cosa que meter la mano en las cuentas sin tener que justificar
partidas. Se ha dicho por activa y por pasiva que se deben de eliminar trabajos que se hacen por duplicado, como los
de las diputaciones y los consejos comarcales, pero no hay manera, porque es
donde colocan a sus muchachitos.
Van a por el gran pastel: la Sanidad Pública. Y no piensan parar. Lo que
ocurre en Castilla-La Mancha, ya ocurre en otras cinco comunidades, cuatro del
PP y Catalunya, gobernada por CIU, un PP con ínfulas soberanistas. Próximamente
se sumará Navarra, e irán cayendo una tras otra. En el proceso irá muriendo gente y de algunos nos enteraremos pero no
haremos nada, porque la palabra solidaridad parece haber pasado a la
historia. En Catalunya hubo dos muertes
al principio, y después, silencio. Parece que estemos inmersos en una eterna
Semana Santa.
La Sanidad
Pública está condenada
si no lo
evitamos entre todos
Decía el genial Quevedo:
Poderoso caballero
es Don Dinero
pues sin precisar denuedo,
tanto le da calidad
al pobre y al pordiosero,
y pues al pobre lo entierra,
hace propio al forastero.
Salvándose la distancia,
La Señora de la Mancha
tomándose hombro por manga
y su habitual arrogancia,
al pobre entierro prepara
y a Don Dinero lo ampara.
Pues que en nombre del Dinero
las urgencias ha omitido
hasta que haya amanecido
desde primeros de Enero,
y así entierros va arreglando
según que vayan palmando.
Más de cien mil habitantes
son los que están afectados,
mas pronto serán mermados
por los
primeros cesantes
que irán hacia
el Camposanto,
si bien, con
cierto adelanto.
Mas serán gente
ya vieja,
désa que ya
está de sobra
y sin hacer
nada cobra,
que molesta y que se queja,
que ya han vivido bastante
y que está ya aquí sobrante.
Sólo les importa forrarse, la vida no vale nada
Y quedará prohibido
dar a luz en plena noche,
pues que tal es un derroche,
debiendo ser contenido
hasta bien de madrugada
para que sea alumbrada.
Ni se viajará de noche,
pues puede haber accidentes
que serán inconvenientes
para el tráfico con coche,
y puede que la ambulancia
no cubra tanta distancia.
También, está aquel que expía
enfermedades nocturnas,
deberá de hacellas diurnas
o bien dormirse de día
pasando la noche en vela
y hacello con gran cautela.
Lo que bien claro ha quedado
que aquel que ama el dinero
es un simple carroñero
y que es un ser despiadado
que no tiene sentimiento
que no alce su ensalzamiento.
Existen más soluciones,
y no quieren ni escuchallas
porque en caso de aplicallas
frustrarán sus intenciones,
que es andar privatizando
y sus bolsillos llenando.
Hablamos solos porque es igual, nadie nos escucha