Como uno de mis defectos es enrollarme demasiado,
tengo que dividir la entrada en dos partes. Lo siento.
Que mala leche tienen algunos fotógrafos.
Hace unos días, no sé dónde y soy incapaz de acordarme, leí algo sobre corrupción en la familia real española (para ser exactos de Iñaki Urdangarín), y he buscado noticias sobre el tema, lo que francamente, me ha llevado más tiempo que lo que me llevará escribir esta entrada, y es que nunca llegaré a entender el porqué se deben de tapar las verdades si afectan a la familia real, cuando por su propia historia, solo se salvan los que no tuvieron tiempo de reinar.
Empezando por el primero de los borbones, Felipe V, que terminó dando vueltas por el palacio semidesnudo como un poseso, y loco como una cabra más de la mitad de su vida, por lo que en realidad no reinó él, sino la segunda de sus esposas: Isabel de Farnesio. Siguiendo por el más nefasto y traidor rey que España haya tenido: Fernando VII, que después de jurar la Constitución de 1812 se desdijo y persiguió todo lo que oliera a progresismo instaurando un reinado absolutista. Nos dejó de herencia a su hija Isabel II y con ella el carlismo, para que los españoles jugásemos a nuestro deporte favorito – matarnos unos a otros – durante catorce años. Desterrada por querer jugar a reina, y después de la I República, reina su hijo Alfonso XII, el del cuplé “Dónde vas triste de ti”, tan enamoradizo que dejó más hijos naturales que legítimos, costumbre por otra parte muy extendida entre los borbones. Murió joven y tuvimos la segunda Regencia de una María Cristina (que también es casualidad) hasta que empezó a reinar Alfonso XIII, que ya desde pequeñito mostró una gran atracción a jugar con soldaditos de plomo. Amigo de batallitas en África, simpatizó con la dictadura de Primo de Rivera, lo que hizo que el Pueblo no simpatizara con él y tuviera que hacer la maleta y largarse. Empezada la guerra civil, le faltó el tiempo a su hijo Juan para ofrecerse a Franco para matar españoles, pero Franco no se fio jamás de él y se pasó al campo de los demócratas de toda la vida, entregando luego a su hijo para que fuera educado en los principios de la Democracia Orgánica.
Y llegamos a Juan Carlos I, al que hemos visto desde legitimar con su presencia los fusilamientos del dictador el 1 de Octubre de 1975 en el balcón de Plaza de Oriente, a jugar con los capullos de la rosa de la socialdemocracia en tiempos de Felipe González. Y con un canto en los dientes se puede dar de estar donde está y como está. Otra cosa es que la familia política le haya salido rana.
Que su hija Elena se separase en su día y se divorciara posteriormente de Jaime de Marichalar, la verdad es que ni nos importa ni el cómo ni el por qué. Otra cosa diferente es que se use la pertenencia a la familia real para “aconsejar” amigos en puestos oficiales, y mucho más diferente aún es entrar de lleno en tramas de corrupción amparado por la sombra de la Monarquía. Y esto es lo que parece que ha estado haciendo Iñaki Urdangarín hasta que su suegro lo ha enviado a Washington – para protegerlo – con toda la familia, como consejero de Telefónica Internacional.
Isabel lI, la de los “Tristes Destinos”, o la “Chata.”
Alfonso XII, su hijo, casi seguro no era de su marido
Al ser de España los reyes,
no entiendo por qué cojones
el hablar de los borbones
nos lo prohíben con leyes,
cuando han sido unos bribones.
El primero de la saga
era algo más que alocado
pero murió atolondrado,
y no le anduvo a la zaga
su biznieto, el “Deseado.”
“La de los tristes destinos”
acabó mal destinada,
que a marcharse fue invitada,
“La Gloriosa” hizo sus pinos
y acabó en militarada.
Se reinstauró la corona
y España se fue atrasando
pues los que estaban al mando
lo hacían por la poltrona
y uno a otro se iban turnando.
Y llegó una dictadura
que por el rey apoyada
mas no por el Pueblo amada
le costó la sinecura
y aquí nos la dejó liada.
La II República
si la derecha mandaba
y alguno se desmandaba
iba la fuerza pública
y a quien fuera se cargaba.
Mas cuando la izquierda unida
llegó al poder por el voto
España fue toda un coto
de caza hasta ser vencida
y dejar su orgullo roto.
Lo otro ya está muy trillado;
murió en cama el dictador
mas ya no era gobernador
pues que estando todo atado
estaba él de observador.
Y volvió la Monarquía
en un cambio preparado
en el que no se ha cambiado
nada que señalaría
que igualdad se ha respetado.
Pues hasta aquí hemos llegado,
con un monarca que impuesto
está ocupando su puesto
sin que se haya preguntado
qué tal nos parecía esto.
Alfonso XIII con Primo de Rivera, cuya
Dictadura aprobó y eso le hizo perder la corona