Sin programa, y dependiendo de la situación. He aquí lo que
nos espera con el nuevo gobierno: ¡depende, y jarabe de palo!
Se han pasado toda la legislatura del partido socialista tocando los cojones a diario y criticando la falta de previsión de Zapatero, sus improvisaciones y su política de salto de mata, y cuando están a punto de llegar ellos al poder nos salen con otro tanto de lo mismo pero peor.
Don Mariano, en la convención de Málaga dijo que quiere ser el presidente de todos los españoles, no solo de los militantes del Partido Popular, cosa que por desgracia todos ya sabemos, pero no concretó ninguna de sus propuestas porque tienen que perfilarlas y están pendientes de la evolución económica, que es lo mismo que decir que esperan a ver si ocurre un milagro y esto se arregla solo, ya que la evolución económica la conocemos todos. Eso sí, para evitar sorpresas, ya adelantó que contarían con lo que hay, y en España hay muy poco: poco trabajo, poco dinero, y poco margen de actuación.
En lugar de propuestas hemos oído unos discursos vacíos de contenido político pero llenos de buenas intenciones y nobles propósitos: modernizar la justicia, estar todos unidos y realizar un esfuerzo colectivo, apostar por una Administración austera y transparente, ser razonable, decir la verdad, gobernar con valentía y responsabilidad, comprometerse a explicar lo que va a hacer y hacerlo, pero luego no lo explica. Ni lo que va a hacer, ni el cómo lo piensa hacer, porque al parecer, Don Depende deja la explicación de su programa para cuando ya lo haya aplicado. Solo se salva de la ambigüedad de todo lo que se ha dicho la propuesta de imponer la cadena perpetua, medida populista que no tiene nada que ver en estos momentos con los problemas económicos y la crisis en que estamos metidos hasta el cuello.
Y de la ambigüedad pasamos a la confusión. Cuando el secretario de Economía y Empleo del PP, Álvaro Nadal, empezó a hablar de las pensiones, garantizó que no las congelarían, para luego desdecirse con un “a ver que nos encontramos”, y terminar con otro “depende de la situación económica.”
Lo que está claro es que el PP, que sabe que va a ganar por mayoría, no quiere asustar a su electorado con las medidas que pretende imponer y que prefiere ir soltando poco a poco las malas noticias para que las vayamos digiriendo mejor. Porque saber, sabe de sobra que tendrá que acometer un recorte presupuestario de 40.000 millones para cumplir con el déficit del 4,4% para 2012, y eso – según su manera de hacer las cosas – implica más recortes en la Administración y en el empleo público. No hay más que mirar lo que están haciendo en las autonomías, pero a lo grande, para hacerse una idea del futuro.
Están que hacen palmas hasta con las orejas
Después de estar criticando
de continua improvisación
y falta de organización,
no saben ir concretando
el programa de gobierno
pues debe ser un infierno.
Ni tan solo una propuesta
en concreto han presentado
y solo se han limitado
a hacer firme la supuesta
intención en condenarnos
en pretender gobernarnos.
Qué harán lo desconocemos
pues les gustan las sorpresas,
mas ayudarán a empresas
a que rentabilicemos
todo lo que haya invertido
facilitando el despido.
Que es forma de crear trabajo
el ir gente despidiendo
que cobra para ir viviendo
y emplear con sueldo más bajo
a otros que ya han recortado
derecho que era ganado.
Y seguirán recortando
en vez de subir impuestos
que creen de trabajo puestos
e ir el paro recortando,
que es base de la cadena
pues que el consumo se frena.
Su programa es un misterio
y a estas alturas estamos
con ver “que nos encontramos”
al entrar al Ministerio,
que parece les dé corte
el hablarnos del recorte.
Cuando estamos preparados
y de pensallo está tierno
que a pasar aqueste infierno
estamos ya condenados,
mas no es igual que rendidos
pues ya estamos encendidos.
Lo único que han dejado escapar: la cadena perpetua.
¡Pues estamos arreglados!