La
historia me absolverá es el alegato de autodefensa de Fidel
Castro ante el juicio en su contra comenzado el 16 de octubre de 1953 en la
Habana, pero también la historia
puede encargarse en muchas ocasiones de derribar la imagen que se tiene de un
mito – contemporáneo o no – cuya figura se idealizó en el pasado de tal
manera que se perdió la verdadera dimensión de la misma, manteniéndola bien por
intereses creados, o sencillamente por falta de datos, transparencia, y
estudios sobre el personaje.
Agnes Gonxha, más conocida como Teresa de
Calcuta, ha sido considerada una de las mujeres más admiradas del siglo XX. Recibió todo tipo de homenajes, premios y
reconocimientos en vida, y en 1979 se le concedió el Premio Nobel de la Paz. Muerta en 1997, fue beatificada por Juan Pablo II en 2003. Pero lejos de esa imagen apacible y tierna, de carácter compasivo,
humanitario, y de total entrega a los más pobres de los pobres, se escondía
una fanática enfermiza, con una visión
fundamentalista de la propia ortodoxia católica y opuesta a las reformas
del Concilio Vaticano II, un punto
de vista dogmático sobre temas como el aborto, la anticoncepción y el divorcio,
que predicaba el consuelo y el
conformismo y que parecía gozar con el dolor de los pobres.
Esto es lo que se desprende de un riguroso estudio llevado a cabo por
académicos de las universidades de Montreal
y Ottawa y publicado este mes en Studies in Religion, con el título
de El lado oscuro de la Madre Teresa.
En este estudio, basado en el análisis de más de 500 documentos
recopilados sobre la vida de la beata, se afirma que su reputación fue debida a una eficaz campaña mediática. El sondeo
señala que las 517 misiones para personas pobres que la señorita Agnes abrió en
100 países, han sido descritas como casas
de la muerte por los médicos que las han visitado. Un tercio de los que
estaban en ellas no recibían la atención adecuada, había falta de higiene, y
ausencia de analgésicos.
Sin embargo, no era problema de dinero, pues la Fundación (la Orden de las Misioneras de la Caridad) creada por la señorita Agnes, había recaudado - gracias a la
tan acertada campaña mediática llevada a cabo y dirigida por el periodista de
la BBC, Malcom Muggeridge, antiabortista de extrema derecha - cientos de millones de dólares. Más bien era un problema de su especial concepción del dolor y de la
muerte. Ella misma decía que “existe
algo hermoso en el sufrimiento y la muerte, en como un pobre acepta su suerte y
sufre como la Pasión de Cristo. El mundo gana de su sufrimiento”. Sin embargo, cuando ella requería atención
médica, no le parecía tan hermoso el sufrimiento, y acudía a los modernos
hospitales de Estados Unidos.
¿Dónde fueron a parar los millones de dólares
que recibió y que todavía están en cuentas secretas? Fueron transferidos a
cuentas bancarias de su orden, pero no
para ayudar a morir sin dolor y bien atendidos los pobres, sino para el
crecimiento y expansión por el mundo de su propia obra: su orden. Para
poder competir con las otras órdenes ya asentadas, como las Agustinas, Benedictinas,
Claretianas, de la Caridad, de la Misericordia, de la Providencia, Hospitalarias…
Vanitas vanitatum et omnia vanitas. (Vanidad de vanidades y todo
vanidad).
Se juntaron dos “santos”
En vida fue tan famosa
tan querida y admirada,
fue una mujer tan piadosa,
que viva era venerada.
A los pobres tanto amaba
y tanto amaba a la muerte,
que con ellos siempre estaba
cuando llegaba esta suerte.
Mas no quitaba dolores,
pues ver sufrir prefería
en los pobres los horrores
que Cristo sufrió en su día.
Y si alguna se curaba,
piensa que resucitó,
que de la muerte escapaba
porque ella lo suscitó.
Porque sufrir es hermoso
y el mundo gana sufriendo,
mas ha sido escandaloso
ver lo que ella estuvo haciendo.
El ángel de las tinieblas
Y aunque tenía dineros
para calmar los dolores,
gastaba en los pobres, cero,
por no roballes honores.
Que era fundamentalista,
enemiga del divorcio,
fanática antiabortista
y sostén del matrimonio.
Mas aunque en otros gustaba
ver de Cristo el sufrimiento,
cuando della se trataba
quería buen tratamiento.
Y entonces era tratada
en los Estados Unidos
en lugar de atormentada
en alguno de sus nidos.
Y la fortuna lograda
la tiene su Fundación,
mas secreta y custodiada
para seguir la función.
Beatificación de la Madre Teresa