Mientras el Pueblo era una vez más vapuleado en la calle con
saña innecesaria por unas fuerzas del orden que cada vez más se asemejan a una
pandilla de matones callejeros con carta blanca para hacer lo que les venga en
gana porque tienen la impunidad asegurada, el mismo Pueblo era también una vez más, pisoteado y apaleado desde
el Congreso, por los nuevos recortes que su Presidente Rajoy – que
reconoció estar haciendo lo contrario de lo que había prometido, pero que a
pesar de todo, seguía siendo el mismo, sólo las circunstancias eran las que
habían cambiado – iba desgranando entre
los aplausos, gritos de ánimo e incluso algunas risotadas de su clac personal.
Nuestro
filosófico presidente, que al parecer se ha visto superado por esas circunstancias
que diría Ortega y Gasset, se ha visto obligado y sin otra alternativa,
entre otras medidas, a un subidón del IVA, la supresión de la paga extra de
Navidad a todos los funcionarios, reducción
en la prestación por desempleo para animar a buscar trabajo a los parados (haría
bien en decir dónde y cómo), eliminación de la deducción por vivienda,
disminución del número de liberados sindicales, recorte de un 30% del número de
concejales,…y así hasta llegar a 65.000
millones en dos años.
En lo único que se puede estar de acuerdo con él, es en que se
ha visto superado por las circunstancias, por lo que sería lógico y aconsejable,
ya que tanto aman a España, que presentara la dimisión él y toda la pandilla de
ineptos que le acompañan en tan nefasto gobierno, antes de terminar de arruinar
el país.
En lo referente a que no hay otras alternativas, sólo su
carencia intelectual, y su empecinamiento en seguir las doctrinas neoliberales
como un dogma, porque eso es hacer las
cosas como Dios manda, son los obstáculos que le impiden verlas, porque
haberlas, haylas.
Más o menos
como el Bosón de Higgs
Para empezar digamos, que ninguna de las medidas que ha
propuesto va dirigida hacia las grandes corporaciones o los grandes bancos, que son los
que tienen más medios y riqueza. Tampoco se ha hecho un estudio de los puestos
de trabajo de la administración que hacen funciones repetidas, sino que al buen
tuntún, se ha cogido una cifra de concejales, y ya está. No
habla de la imposición de una tasa sobre las transacciones financieras
internacionales, tema que ya se tocó en Europa, pero se dejó en el aire, y
que supondría una gran fuente de ingresos. No
grava a las grandes fortunas; se podría recuperar el nivel de imposición en
la renta de las personas físicas de quienes ganan más de 120.000 euros al año, el impuesto sobre los grandes patrimonios,
el impuesto de sociedades para las grandes empresas, y el impuesto de
sucesiones. Estas tres últimas partidas, según el profesor Vicenç Navarro,
supondrían más de 12.000 millones de euros.
Si a esto
sumamos (o mejor dicho, restamos) los
13.000 millones que se dan a la Iglesia Católica de forma inconstitucional, y
pasamos el 2% de la Casa Real al 16,9%, que es la media que se ha rebajado
al resto de ministerios, ya estamos por encima de los 25.000 millones.
Sólo nos
queda luchar contra el fraude fiscal de
las grandes fortunas, las grandes corporaciones y la gran banca (que suman el
71% del total), y según el Sindicato de Técnicos del Ministerio de
Hacienda, se recaudarían 44.000 millones de euros. Ya tenemos más de los 65.000 euros exigidos, y en un solo año.
Es una cuestión de perspectiva, señor Rajoy; dar palos de ciego,
bandazos,
adoptar medidas en las que se nota la improvisación y la falta de rigurosidad,
y recortes al estado del bienestar, hundiendo el país, o quitarse los prejuicios que le impiden razonar, y mirar de
equilibrar la balanza y hacer una política que implique crecimiento para lograr
crear puestos de trabajo, e ir saliendo del hoyo en el que estamos metidos.
La primera manera ha hundido a todos los países que la han
llevado adelante y nos está arruinando a nosotros; la segunda, siempre ha dado buen resultado. Lo dio en el pasado,
cuando la Gran Depresión y después de la II Guerra Mundial, y la están
empezando a utilizar ahora Francia y Estados Unidos. Le toca mover ficha, que diría su caudillo Aznar. Pero, ¡cuidado, que
una chispa puede provocar un incendio!
Sin
comentario. Creo que está claro, ¿o no?
Mientras se nos atizaba
por matones en la calle
para que el Pueblo se calle,
el Congreso remataba
la trifulca callejera
de la más torva manera.
Cargaban nuevos recortes
sobre un pueblo ya agotado
y que empieza a estar cansado
de hacer siempre de soportes
para una crisis bancaria
que nos convierte en un paria.
Mariano, muy compungido,
fue desgranando medidas,
algunas muy aplaudidas,
por la clac de su partido,
incluso ante una requisa
se pudo oír una risa.
Fue la risa de una hiena,
que ya le viene de casta
lo de quedarse la pasta
y montar alguna escena,
sin temor a lo grotesco,
pues que aman lo gigantesco.
NI Santa Rita, ni hostias, de dónde no hay no se puede sacar
Estar haciendo el contrario
de lo que hubo
prometido,
reconoció era
sabido,
más que no era
por falsario
sino por las
circunstancias
que no estaban
por mangancias.
Digo yo, que si
vencido,
se ha visto por
la realidad,
es cosa de
ecuanimidad
el darse por
dimitido
para evitar el
desastre
y la ruina nos
arrastre.
Que existen
otras medidas
a las dadas
diferentes,
que al ser más
inteligentes
y que no siendo
suicidas,
consiguen el
resultado
y de un modo
equilibrado.
Es gravar sobre
quien tiene,
sobre los
grandes cargando
y los que están
defraudando,
y no sobre
quien sostiene
lo único bueno
logrado
por quienes se
han desangrado.
Y gravar los
intocables,
que ya son
muchos los años
en que no
existen redaños
para que a
estos miserables
las cuentas se
les ajuste
y también se les asuste.
Sus señorías aplauden los recortes a los que les votaron