Si con la
Reforma Laboral, el gobierno entregaba a la clase trabajadora a manos del
empresariado y hacía retroceder los derechos de los trabajadores al siglo XIX, con los Presupuestos Generales del Estado (PGE),
termina por llevar el país a la ruina total, no soluciona ninguno de los
problemas que tenemos sino que, bien al contrario los agrava, y nos pone a los
pies de Europa, finalidad ésta que es la que de verdad se persigue para
conseguir la privatización de nuestro patrimonio, en especial esas dos
joyas tan deseadas, como son la Sanidad y la Educación públicas, auténtico
saqueo y robo, pues se está vendiendo algo que no pertenece a ningún gobierno
en particular, sino a todo el Pueblo, que soberano, tiene la última palabra,
pero al que no se la va a consultar y al que se mantiene engañado, cuando no,
maniatado con nuevas leyes que prohibirán y castigarán manifestaciones o
acciones contrarias a los deseos del Gobierno.
Centrados en
el déficit, los PGE, aplican la tijera en todos los ministerios, pero se
centran especialmente en aquellas partidas que velan por proteger a los más
débiles. Los recortes que se prevén superan los 27.000 millones de
euros, y en porcentajes se dividen de la siguiente forma:
-
Recortes en políticas sociales 15,7%
-
Recorte de la inversión pública 37,6%
-
Recortes en infraestructuras 34,6%
-
Recortes en investigación y desarrollo 34%
-
Recortes en medio ambiente 31%
-
Recortes en la política de vivienda
31%
-
Recortes en Educación 21,9%
-
Recortes en política para crear empleo
21,3%
-
Recorte en Cultura 15,1%
-
Recortes en la Casa Real 2%
-
Prestaciones por desempleo 5%
Recortes hecho para Europa, no
para
resolver nuestros problemas
Con estos
recortes dictados desde Europa, y que urgen al gobierno a su inmediata puesta
en marcha, el coste de nuestra deuda
sube un 5,3%. España pagará 28.876 millones de euros en intereses de la
deuda pública, en lugar de los 27.300 millones de ajuste fiscal. El endeudamiento pasa del 68,5% al 79,9%
del PIB, es decir, nos endeudamos cada vez más.
Las becas y
ayudas a familias numerosas para estudios superiores, sufren un recorte de 166
millones adicionales. La ingeniosa fórmula del ministro Wert para Educación es:
más alumnos por clase, eliminar interinos, aumentar las horas de clase, y
elevar los precios de las tasas universitarias.
A estos recortes se debe de sumar la curiosa iniciativa de la Amnistía Fiscal, algo tan
inútil como un badajo de campana de algodón, ya que a quienes defraudan les
importa un comino la amnistía porque pertenecen a la casta y son conocidos e intocables, y porque no devolverán el dinero mientras España esté
en la situación de inseguridad económica que está. Si de verdad quisieran atraparlos es muy sencillo. Sólo 233
españoles declaraban el año pasado tener un patrimonio superior a 30 millones,
mientras que los 16 españoles más ricos acumulan una fortuna de 55.000
millones. Está claro lo que hay que hacer, ¿no? Además ya tenemos la experiencia
de las anteriores con Solchaga y Boyer, cuyos resultados fueron nulos, y en
situaciones mucho más favorables que la actual.
Se prevé también la destrucción de 630.000 puestos de trabajo,
llegando a los 5,6 millones de parados, siguiendo la recesión con una
contracción de la economía de un 1,7%.
En política
social el recorte del 15,7% afectará esencialmente a los recursos para los
albergues y a las ayudas a domicilio, es decir los grupos más azotados por la
crisis. En Cooperación, se reduce en un 65,4% el presupuesto de ayuda al
desarrollo, con las consecuencias políticas internacionales que pueda conllevar.
También ha
habido recortes para los partidos
políticos; 113,7 millones de euros, un
13,2%. Sin embargo, y después de la huelga, a los sindicatos se les recorta un 33%, mientras que nada se dice de la
Patronal.
Como estos recortes, que en principio – según la prensa de aquí
que está más manipulada que una cabina telefónica – parecían muy correctos a
Europa, a los dos días dijeron que eran insuficientes y que querían más y más, y a Luis de
Guindos (como buen experto de Lehman Brothers), no le tiembla el pulso y declara
que no hará recortes sino ajustes en
Sanidad y Educación. Como la diferencia semántica es sensiblemente inferior a
la económica los ajustes han terminado siendo de 7.000 millones en Sanidad y 3.000
millones en Educación a sumar a los 27.300 millones de - esta vez sí – recortes de los PGE. Por
si fuera poco, al mismo tiempo que nos ajustan estos 10.000 millones, nos birlan otros 50.000 millones para sanear
las fusiones de cajas y bancos mal gestionados, y cuyos directivos y
culpables se han retirado apaciblemente con pensiones de oro. Pero lo que más
me encabrona de todo esto, es que cuando esté todo saneado con nuestro dinero,
se lo repartirán entre los cinco o seis grandes que finalmente quedarán; los
Botín, los Jové, Abelló, y demás ladrones (con permiso del Tribunal Supremo)
que pululan en este país, y que seguirán robándonos y prestándonos dinero (nuestro)
que el BCE les deja al 1% y ellos se lo prestan a los ayuntamientos (nosotros)
que lo pagaremos al 5%.
Los recortes a unos derechos universales, como la salud, la
dependencia, y la educación pública, recortando la partida destinada a la gratuidad o la reducción
del precio de la matrícula universitaria para familias numerosas, eliminando la
de los niños y niñas de 0 a 3 años, que contemplan una reducción del 42,6% en
los fondos destinados a la infancia, del 38,6% en la atención a personas
mayores, y del 21,3% en la prevención de la violencia machista, son todo un ataque a una institución
defendida a capa y espada por la Iglesia Católica: la familia. ¿Dónde están
ahora los Obispos, y los fervientes defensores de tal institución que llenaban
las calles en otros momentos para defender este santo sacramento? ¿Dónde, un
comunicado de la Conferencia Episcopal Española? Queda meridianamente claro
que lo único que en verdad les interesa es mantener sus privilegios, y si
pueden, el poder político que les da el apoyo ilegítimo e inconstitucional de un
gobierno reaccionario.
Rajoy está
tan despistado, que no sabe qué decir
Rajoy, una vez más ha faltado a su palabra de que no tocaría ni
Sanidad ni Educación; “Meteré la tijera
salvo en pensiones, sanidad y educación” dijo el 4 de Noviembre de 2011. Ahora, el
hombre que iba a inspirar confianza en los mercados, pero que ha logrado que la
prima de la deuda se coloque en sus puntos más altos y que la bolsa se cotice a
la baja por la desconfianza en la economía española, el que no ha cumplido ni
una de las promesas hechas en la campaña electoral, engañando a sus votantes, una vez más en plan Don Tancredo, ha salido
por la puerta de atrás del Senado para no contestar a la prensa, gesto que
hace dudar de su hombría, o bien de un exceso de orgullo mal entendido. Legítimo o ilegítimo, ya no representa a
nadie.
Decía Leo
Strauss, discípulo del nazi Carl Schmitt, que las élites tienen que mentir para gobernar y que las propuestas de la
alta política solo obtienen el consentimiento del Pueblo a través de la
mentira. Levi Strauss impartía ideolo- gía junto a Milton Friedman, en la neoliberal Escuela de
Chicago. En esta universidad se conocía la usurpación de bienes públicos y de
la ciudadanía. El primer experimento fue en 1973 en Chile, luego le seguirían
otros. Los años ochenta, fueron años
negros para las clases trabajadoras con Reagan y Tatcher en el poder. En los 90, con el nacimiento del Consenso
de Washington, se acordó que las crisis provocadas son igual de efectivas que
las reales, y que los momentos catastróficos favorecían la aceptación de
cambios traumáticos. Se comenzaba a utilizar la técnica del shock.
Asustados, nos preocupa más la supervivencia personal que la comunitaria, y es
el momento para que la oligarquía
imponga la tiranía del dinero a favor del 1% de la población mundial. Lo que hicieron con el Sur, ahora lo
quieren aplicar también en el Norte.
Estamos ante una democracia controlada y dirigida por gente
ajena y no votada. ¿Podemos considerar democrático un sistema político que decide
secuestrar buena parte de la soberanía popular con la aquiescencia
parlamentaria? ¿No estamos legitimados
a enfrentarnos a un sistema que permite un crimen económico contra la
humanidad, en el que a la mayoría se le impide por ley el derecho a un trabajo
digno, a la salud, a la educación, y a una vida decente? Aún más, ¿se puede permitir el saqueo de esos
bienes, que ya se poseen, para que pasen a manos privadas sin el permiso del
99%?
Yo tengo claras las respuestas.
Les invito a que reflexiones sobre las suyas.
Entre recortes
y ajustes, ¡vamos dados!
Los Presupuestos de Estado
sólo tienen un objeto:
que el estado esté arruinado
para después, por decreto,
hacello privatizado.
Aplican bien la tijera
en todos los ministerios
y nos hurtan la cartera,
por diferentes criterios
y de elegante manera.
Como cortos se han quedado
con los recortes de inicio,
ajustes nos han sumado
para sacarnos de quicio
y al país más endeudado.
Mas no a los estafadores,
fulleros y petardistas,
ladrones y bandoleros,
mangantes y chantajistas,
rateros y descuideros.
A estos les han concedido
para que traigan dinero,
el pasar todo al olvido,
y con amor verdadero
será igual correspondido.
Que en las privatizaciones
les dejarán meter mano,
si con la compra de acciones,
y siempre de bajo mano,
les dan participaciones.
Si el gobierno aplica amnistía fiscal, los ciudadanos
tenemos derecho a la insumisión fiscal
Lo único que irá en aumento
son los puestos de parado,
que al ser también recortado
quedan sin emolumento,
y si es pobre y no ha cuidado,
por pedir, será multado.
A los partidos recortan
y también a sindicatos,
mas a estos por desacatos
el doble es lo que les cortan,
y a la Patronal ni acortan.
Como a Europa no gustaba
y veían poco esfuerzo,
y que salud nos sobraba
se le ocurrió a un mastuerzo
quitarnos lo que se daba.
Y sin salud nos quedamos
y la educación nos niegan,
que por la senda que vamos
si quizá a viejos llegamos,
la vejez nos la deniegan.
Todo lo que han recortado,
afecta a una institución
que para unos es sagrado
y que en un tiempo pasado
defendieron con fruición.
De familia estoy hablando
y de Obispos fervorosos
que a la calle reclamando
salían muy ardorosos
porque estaba peligrando.
Ahora que se le ha robado
Derechos Universales,
ninguno de ellos ha hablado,
ni hay hojas dominicales
defendiendo lo sagrado.
¿En dónde está el Obispero
que no hace ninguna acción?
¿Ya no existe indignación?
¿O está contando el dinero
que es su única aspiración?
Caminamos
hacia la pobreza a pasos agigantados