Una lección de democracia, de valentía, y de sentido común
Existen naciones que pequeñas y alejadas de los mapas que normalmente se nos muestran en la vida cotidiana pasarían por completo desapercibidas para muchos sin saber siquiera ubicarlas geográficamente en el lugar en que se encuentran si no fuera porque de vez en cuando se convierten en ese tipo de noticias que durante días ocupan las portadas y primeras páginas de los diarios de casi todo el mundo por el alcance de las mismas, en algunos casos por su gran extensión espacial, y en otros por el calado que pueden llegar a tener en una sociedad como la nuestra, que se mueve en una dualidad maniquea y juzga según la posición que cada cual haya tomado en el espacio socio-político.
Me estoy refiriendo – como bien todos sabrán – a Islandia. Una pequeña isla con apenas 330.000 habitantes, independiente desde 1945, y que pasó de ser una de las naciones más pobres y atrasadas de Europa, a ser declarada en 2008 por la ONU como “el mejor lugar del mundo para vivir” en el marco del índice de Desarrollo Humano. Pero no debe su fama a su crecimiento económico, sino a dos factores diferentes que algunos verán igual de grises, molestos, y preocupantes. Menciono en primer lugar la erupción de alguno de sus volcanes que llegaron a paralizar este año los vuelos de casi toda Europa, incluyendo los trasatlánticos, y que por segunda vez – hace un par de semanas – hizo temblar a nuestro estimado gremio de hosteleros. Si esta nube de cenizas grises ya impide ver el límpido cielo azul en que tan bien acostumbradas están a volar nuestras gaviotas, imaginémonos de qué color tiene que ser la nube que ha levantado la decisión, en dos referéndum y por amplia mayoría, de no pagar la deuda contraída por sus bancos en las operaciones de piratería especulativa, con categoría de timo del “toco mocho” en connivencia con otros “honrados banqueros e inversores” con nombres y apellidos, que se están riendo de todos en las playas de Miami. La lógica de su postura es tan aplastante que no tiene réplica: si ellos no compartían los beneficios, no van a pagar lo que les han robado. Que busquen a los ladrones, los cojan, los juzguen, y los condenen, pero ellos no tienen por qué pagar nada. El Pueblo islandés no tiene ninguna deuda con nadie. Aquellos que han apostado el dinero de otros en los casinos de las hipotecas-basura, las compra-venta quintuplicadas en precio por los mismos, la compra de empresas con pérdidas a precio de ganga para venderlas a precio de oro a su propio banco, que les retiren sus depósitos de los paraísos fiscales y paguen. ¡Pero no!, tal cosa abriría los ojos a otros que hemos hecho los primos y hemos pagado a la banda de tahúres y trileros que dirigen nuestra banca, y que – dicho sea de paso –, alguno de ellos gusta tanto de ser visto en las carreras de Fórmula 1, como espónsor que es de alguna marca.
Pero la respuesta islandesa no ha acabado aquí. Las protestas populares hicieron caer el gobierno conservador en coalición con los socialdemócratas en Enero del 2009, obligando a celebrar nuevas elecciones en Abril de las que salió el actual gobierno formado también por una coalición entre socialdemócratas y verdes que han iniciado investigaciones y han conseguido ya algunas detenciones. No contentos con ello, han decidido pedir responsabilidades políticas al ex-primer ministro, que deberá de ser juzgado acusado de negligencia grave durante su mandato.
Geeir H. Haarde, ex-primer ministro, ahora juzgado
Decía al principio de la entrada que el maniqueísmo parece ser la forma dominante de ver las cosas en nuestra sociedad, por lo que la postura islandesa, que para unos es ejemplar, y toda una lección de democracia, responsabilidad, madurez política, y libertad, para los otros es irresponsable, les acarreará muchos problemas con el FMI y con otras entidades pirata financieras, así como una rebaja en el “rating” por los ladron las agencias como “Standard & Poor”, y “Moody’s”, en una clara venganz un obligado ajuste de los hechos a la realidad. Para mí son un ejemplo a seguir, y al que animo a todos los países a llevarlo adelante (como creo que ya lo ha hecho Ecuador), así como el pedir responsabilidades políticas a quien hemos estado pagando para cumplir su trabajo, y si no lo hace correctamente, o en contra de quienes le han votado, hay total legitimidad para que sea juzgado, y si es preciso condenado. Claro que aquí, por ese camino iban a quedar cuatro gatos. ¿Realidad en el norte y sueño en el sur? Que cada uno saque sus conclusiones. Pero me gustaría armonizar, aunque solo fuera por una vez, la realidad con el sueño, el norte y el sur en un todo unificado por el deseo de aquella vieja institución tan prostituida, que irreconocible, mendiga - sin que nadie le haga caso – pedazos de libertad, fragmentos de fraternidad, y las astillas de la igualdad que han dejado los prostitutos de la libertad de mercado, los traidores de la solidaridad, y los nuevos cruzados de la desigualdad.
Las protestas que llevaron a nuevas elecciones
ROMANCE AL PUEBLO ISLANDÉS
Hay naciones que aún pequeñas
saben tocar los cojones,
bien con cenizas al aire
o plantando sus razones.
Una nación como Islandia
que siendo tan poca gente
han sabido como nadie
a la Banca hacelle frente.
Haciendo dos referéndum
a conclusión han llegado:
que no han de devolver nada
puesto que nada han robado.
Si la Banca ha entrado en crisis
es porque han especulado
y luego los beneficios
a otro lugar han llevado.
Odiaban ser controlados
por agencias del Estado,
pues que agora no le pidan
dineros, ni de prestado.
Que busquen a los ladrones,
que pueden ser encontrados,
que los cojan y los juzguen
y después sean sentenciados.
Y entidades financieras
que mandan en el mercado
les rebajan en el rating,
siendo quienes han robado.
Pues eran las que sabían
lo que se estaba cociendo
mas nunca dijeron nada
de lo que estaban haciendo.
Y responsabilidades
también han solicitado
por dejadez de funciones
al Gobierno en su mandato.
El que fue primer ministro
lo llevan ante un juzgado
como cualquier ciudadano
que hizo mal, y es condenado.
Si siguiéramos su ejemplo
y aquí hiciésemos lo mismo,
seguro al día siguiente
nos culpan de terrorismo.
Si a los políticos malos
pudiese aquí ser juzgados
seguro a los cuatro días
quedamos desgobernados.
Documental de la televisión noruega
sobre la crisis en Islandia