VERBO DIMITIR
Infinitivo Dimitir (otros)
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Gerundio
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Dimitiendo (ellos/as)
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Participio
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Dimitido (ellos/as)
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Modo indicativo
Presente
yo
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tú
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dimites
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él; ella; usted
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dimite
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nosotros; nosotras
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vosotros; vosotras
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dimitís
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ellos; ellas; ustedes
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dimiten
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Ana Botella, alcaldesa de Madrid no elegida en las urnas, sino gracias
al nepotismo reinante y a ser la esposa de quien es, ya ha demostrado – y de
sobra, pues han sido necesarias las muertes de
cuatro jóvenes, por mucho que ella se declare inocente de las mismas –
su ineptitud, su falta de empatía, y su incapacidad intelectual para seguir en
el cargo.
Al igual que el jefe de filas de su partido, esconde su
incompetencia y su ignorancia para ostentar un cargo como el que tiene,
delegando toda responsabilidad en su “equipo”, en quien tiene toda su confianza. Bien se puedo ver en la
primera rueda de prensa que se dio sobre el caso de la macrofiesta del Madrid
Arenas, en la que salvo hacer la presentación, no respondió a una sola
pregunta, antes de volverse a disfrutar de sus vacaciones a Portugal, como si no pasara nada. Eso sí,
castigó al Pueblo de Madrid, amenazando
con que no se volverían a dar más fiestas de este tipo en ningún local del
consistorio.
En su segunda
aparición en público, y como sin darle importancia, anunció la locura del
cierre preventivo (algo así como las guerras preventivas a las que tan aficionado
resulta su marido) del Palacio de Congresos Municipal y el Palacio
de Cristal, hasta realizar las obras que permitan su utilización. O
sea, implícitamente reconoce que el
Madrid Arenas no reunía las condiciones necesarias, y en un acto
irreflexivo y atolondrado, cierra unos pabellones actualmente en uso para
certámenes y reuniones internacionales, sin prever el daño que esta atropellada
decisión hace al prestigio cultural y deportivo de la ciudad de Madrid, o si prefiere, de la Marca España.
Pero la señora alcaldesa sigue sin admitir responsabilidades y
continúa echando balones fuera, ayudada por los medios de comunicación afines que no dudan en culpar a la juventud,
por su estilo de vida hedonista y depravado, o a los padres de los jóvenes, por permitirles vivir de esta
manera, también a los organizadores,
por animar a fiestas malévolas y siniestras, e incluso alguno lo achaca a Zapatero, por permitir la píldora del
día después. Todo tipo de disparates son bien recibidos, con tal de no admitir
lo que está a la vista: que el verdadero
responsable es el afán de lucro, que logra todas las facilidades para
Ahora se
trata de buscar culpables,
no de aceptar
responsabilidades
obtener los permisos necesarios en una alcaldía regida por una
irresponsable alcaldesa del Partido
Popular.
Porque por
mucho que Ana Botella intente
sacarse las pulgas de encima cargando contra la empresa promotora de la fiesta,
ésta tenía todos los papeles y permisos que le había concedido (y cobrado un
adelanto) para tal evento y en ese recinto. Que hay un contrato firmado en el que se especifica el permiso para
“inicialmente” 5.000 personas por el que se le cobra 12.000 € y da una paga y
señal de 6.000 € a la hora de firmar el contrato, dejando abierto que puede
acudir más gente (hasta 10.000) por lo que el ayuntamiento pasaría a cobrar
20.000 €.
La empresa Diviertt asegura haber vendido 9.500 entradas, pero, según
un comunicado emitido por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid,
el afora estaba sobradamente sobrepasado (se habla de casi 20.000 personas), lo
que hace pensar que el ansia de ganar más dinero, haya animado al promotor de
la fiesta a vender más entradas de las que ha admitido, si bien, según un informe policial, el motivo
pudiera ser que en el momento principal de la fiesta un indeterminado número de
personas que estaban celebrado un botellón fuera del recinto, tomaran al asalto
éste y se colaran, produciendo la avalancha.
La seguridad dentro del recinto, según el contrato, corría a
cargo de una empresa “exclusiva y excluyente” contratada por Madrid Espacios y Congresos (Seguriber), y fuera del recinto, en lo concerniente al
botellón, correspondía a la policía municipal, que a la vista de lo
ocurrido, no eran los suficientes ni tenían apoyo para evitar lo que ocurrió.
Distinto hubiera sido si en lugar de una macrofiesta se hubiera tratado de una
manifestación de escolares. Entonces, seguro que habría habido policía
municipal a pie y a caballo, nacional, antidisturbios armados hasta los
dientes, y hasta guardia civil.
Aquí hay unos claros responsables y se deben de dar unas
dimisiones. Lo demás es palabrería ausente de contenido. Lo perverso de
todo esto, es que en el castellano de nuestra
clase política de derechas, el verbo dimitir no se conjuga en primera persona. Su verbo preferido
es más bien un antónimo: aceptar.
La capacidad
para la empatía que ha demostrado
Ana Botella
es similar a la de la “viuda negra”
ROMANCE A LA BOTELLA (ANA)
Cuéntase de Ana Botella
que el gran poder adquirido
se lo debe a la botella
que a diario bebe el marido.
También que no fue votada
para llegar a alcaldesa,
que fue trampa embotellada
por que saliera abadesa.
Porque visto lo ya visto,
más se parece a un convento
do manda más el Obispo,
que un edil de ayuntamiento.
Pues después de los pasado
en la fiesta permitida,
decir que mucho ha rezado
es cosa de mal nacida.
Que quiera escurrir el bulto
tapando su ineptitud,
es cosa que hace un estulto
o con muy mala actitud.
Instantánea
del Madrid Arena en su momento álgido. Si se cuenta
como lo hacen
cuando es una manifestación, hay 300 personas
Que aún no sintiendo empatía
con las víctimas mortales,
se vaya en el mismo día,
es que no le importan tales.
Y si es una irresponsable,
pues el trabajo otro lo hace
y de forma deleznable
se porta ante un desenlace
Que ha acabado irreparable,
no admitiendo los errores
y en forma injustificable,
también a sus asesores
Y busca un chivo expiatorio
que pague culpas por todos,
tapando el recaudatorio
que es el padre destos lodos.
Sólo el afán lucrativo
es el único culpable,
y aquellos que su objetivo
han convertido en notable.
Ana Botella,
como intelectual que es, elimina el problema de raíz:
no se dan más
fiestas. Así en Noche Vieja, no habrá campanadas
en Sol, y con suerte, se
eliminarán las procesiones.