Vivimos en una monarquía impuesta por una dictadura, pero cuya imagen - a través de una Transición que se ha intentado pergeñar como algo ejemplar - ha logrado alcanzar unas cotas de popularidad impensables, y todo ello, gracias a la manipulación de la verdad de los hechos, del falseamiento o del encubrimiento de otros.
Pocos son los que saben que el verdadero pensamiento político de Juan Carlos está más cerca del viejo dictador que de una democracia, que ese rey tan dicharachero e informal, se refiere a su Pueblo como "chusma", que es un rey corrupto que ha hecho una fortuna aceptando dinero a favor de futuros favores, y que toda la aureola que se ha creado a su alrededor, convirtiendo a republicanos en juancarlistas, ha sido un montaje (muy bien hecho, eso sí) para elaborar una imagen de rey demócrata, campechano, amigo de su Pueblo, y esforzado trabajador, pero completamente falsa.
Para empezar, la famosa Transición fue una trampa que ha mantenido vivo el franquismo, el 23-F, un autogolpe dirigido por el propio rey, sobre su figura existen dudas más que razonables sobre la misteriosa muerte de su hermano, y la reina, es una de las mayores fortunas del mundo, perteneciente al famoso club Bildeberg, y que por las infidelidades de Juan Carlos, vive separada de él, si bien guardan las apariencias.
La monarquía - aparte de obsoleta - está anticuada y hace aguas por todos los lados, y España, desde hace ya muchos años, es tradicionalmente republicana. Tres veces hemos echado a los Borbones de España y siempre han vuelto. Que sea ésta la última.
DOCUMENTO DEL
EMBAJADOR ALEMÁN
SOBRE EL 23-F
El gobierno alemán ha
desclasificado documentos secretos de hace treinta años y entre ellos se
encuentra este informe del embajador alemán acerca de la intentona de Antonio
Tejero el 23 de febrero de 1981. Palinuro se ha hecho con él gracias a su amigo
Julian Assange, condestable de WikiLeaks:
"Madrid, 30 de mayo de
1981.- Sehr geehrter Herr
Kanzler: cumpliendo órdenes de mi ministro, el otro día pedí audiencia al
Rey de España con el pretexto de tratar algunos asuntos del posible ingreso del
país en la Comunidad Económica Europea. Juan Carlos I me recibió a las 12:00 en
su despacho del palacio de la Zarzuela. Estaba de un humor excelente. Este
monarca, que habla como si estuviera comiendo puré de Kartoffeln, es una mezcla de
español castizo y francés del Périgord. Es dicharachero, da palmadas en el
hombro y cuenta chistes con la misma gracia que podría tener Lutero y la prueba
es que solo se ríe él, eso sí, con carcajadas a lo Rabelais. Después de tratar
sucintamente el asunto de Europa lo abordé en el que nos interesaba y este es
el diálogo que mantuvimos y que trascribí de memoria al salir del palacio. Ya
sabe Su Excelencia que mi memoria es buena, pues me eduqué en el Instituto
Federico El Grande.
Botschafter (embajador). Majestad, se dice que van a juzgar a los
golpìstas de febrero.
König (rey).Calla, calla Reimut. Tengo un disgusto...
B. ¿Por qué, Majestad?
K. ¿Te parece bien juzgar a esos hombres, a
esos patriotas como si fueran unos delincuentes?
B. Pero, Majestad, es lo que son.
K. ¿Delincuentes? Embajador, es como si me
dices que el conde Klaus von Stauffenberg era un delincuente cuando está claro
que se trataba de un héroe que quiso librar a su patria de la tiranía.
B. Señor, Von Stauffenberg conspiró contra
una dictadura, una horrorosa tiranía que...
K. ¡La que hay en España! La tiranía de la
mayoría, la plebe, los bolcheviques y los masones. Gente de la peor calaña que
no sabe manejar los cubiertos a la mesa.
B. Bueno, las elecciones democráticas se
basan en la mayoría.
K. Ese es el fallo de la democracia,
Reimut, que mandan los mediocres cuando debieran hacerlo los mejores, la
aristocracia, los grandes de España, los títulos de Castilla. Es el problema:
otorgas el sufragio universal y la chusma elige a la canalla.
B. Señor, los golpìstas...
K. Reimut, los héroes.
B. Los héroes golpistas me parecen un
puñado de fanáticos dementes que embiste sin ningún raciocinio.
K. ¡No querrás que se hayan leído la La razón pura de la crítica!
B. (Obviamente el Rey no domina la cultura
alemana) No sé si serán capaces de leer el Catón.
K. Ni falta que les hace. Están movidos por
el amor a la Patria y quieren lo mejor para España.
B. ¿Para España o para ellos? ¿Para España
o para Vos?.
K. Ellos son España, Reimut. Yo soy España.
Vosotros los teutones no lo entendéis desde que os hicisteis republicanos tras
expulsar al buen Kaiser Guillermo.
B. Entonces Su Majestad simpatiza con
Tejero y quizá supiera lo que se estaba tramando.
K. No, hombre. ¡Qué cosas dices! Además,
ese es de la Guardia Civil, un matagitanos. Vas a ser la ruina de la dinastía.
Pero, desde luego me pareció una reacción de caballeros españoles, hartos de
ver cómo la patria era ultrajada todos los días con banderas separatistas,
afrentas a los símbolos sagrados de España, a su glorioso ejército. Te lo
repito, embajador, ¿qué hizo Von Stauffenberg cuando Hitler mancilló el honor
de la Wehrmacht?.
B. ¿Honor el ejército español? Pero si la
única guerra que ha ganado en trescientos años ha sido contra su propio pueblo.
K. ¡Ay, embajador, qué obnubilados estáis
en Europa con la leyenda negra! El ejército español no ganó la guerra del 36/39
contra su propio pueblo, sino contra el comunismo internacional que nos había
invadido. En cambio, al vuestro, el comunismo lo aplastó con ayuda de la
plutocracia anglosajona y a pesar de los esfuerzos de la insigne División Azul.
Y ahora, perdóname, Reimut, tengo que dejarte. He de hacer unas llamadas a ver
si los jueces me tratan bien a Milans.
B. Ese era el cabecilla, el que sacó los Panzer a la Strasse.
¿Vos lo habíais hablado con él?
K. ¡Y dale! Pesado como buen prusiano.
Claro que Jaimito Milans y yo somos amigos de siempre y lo hablamos todo. Pero
no vas a conseguir que cometa una indiscreción y admita algún tipo de
conocimiento del... del...
B. Putsch,
Majestad, Putsch,
intentona, Majestad, asonada, pronunciamiento, coup d'État, insurrección,
sublevación, traición.
K. Venga ya, Reimut, no te pongas
tremendista que te va a dar algo y ya no eres un crío. Una exaltación de la
juventud alocada, encendida de amor a la Patria y que no duró 48 horas. Un
escarceo. Pero que no te quepa duda: como cuentes algo de esto lo negaré de
plano. Yo no podía apoyar esa ingenua aventura porque estaba mal planeada y
abocada al fracaso.
Con estas me despedí del
rey de los españoles pensando que es una suerte que no se le entienda casi nada
cuando habla.